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Riesgo de Liquidez. Qué es, cómo se mide y cómo reducirlo.

El riesgo de liquidez es uno de los factores que más condiciona la estabilidad financiera de una pyme, incluso cuando la empresa es rentable. Se produce cuando la organización no dispone de efectivo suficiente para atender sus obligaciones de pago a corto plazo, (nóminas, proveedores, impuestos o cuotas de financiación), en el momento en que vencen.

A diferencia de otros riesgos financieros, el problema no suele estar en la falta de beneficios, sino en el desajuste temporal entre cobros y pagos. Una empresa puede estar creciendo, vendiendo más que nunca y mostrando resultados positivos en su cuenta de pérdidas y ganancias, pero aun así enfrentarse a tensiones de tesorería que comprometan su operativa diaria.

El riesgo de liquidez es especialmente relevante en pymes, donde el acceso a financiación suele ser más limitado y los márgenes de maniobra son menores. Una gestión insuficiente de la liquidez puede derivar en costes financieros innecesarios, pérdida de credibilidad frente a terceros e incluso en situaciones de insolvencia.

Comprender qué es el riesgo de liquidez, cómo se origina y cómo se puede medir es el primer paso para anticipar problemas y tomar decisiones financieras con mayor seguridad.

 

Qué es el riesgo de liquidez en una empresa

El riesgo de liquidez es la probabilidad de que una empresa no pueda cumplir puntualmente sus obligaciones de pago a corto plazo cuando vencen, o que solo pueda hacerlo asumiendo un coste excesivo (por ejemplo, financiándose de urgencia en condiciones desfavorables o vendiendo activos con pérdidas).

Conviene distinguirlo de una idea simplificada (y muy extendida) de “no tener dinero en caja”. En gestión financiera, el riesgo aparece por tres motivos típicos:

📌 Desfase de vencimientos: los cobros previstos llegan más tarde que los pagos comprometidos.

📌 Rigidez de los pagos: parte de las salidas de caja (nóminas, impuestos, cuotas) no se pueden posponer sin consecuencias.

📌 Limitación de fuentes de liquidez: dificultad para obtener financiación disponible a tiempo o convertir activos en efectivo sin deterioro.

Matiz importante para responsables financieros: el riesgo de liquidez se evalúa en términos de timing y certeza de los flujos de caja. No es solo “cuánto” se cobra o se paga, sino cuándo ocurre y con qué fiabilidad.

 

Diferencia entre falta de liquidez y falta de rentabilidad

Aunque suelen confundirse, liquidez y rentabilidad responden a preguntas distintas:

Liquidez: ¿puedo pagar a tiempo? (capacidad de atender obligaciones en el corto plazo).

Rentabilidad: ¿gano dinero con mi actividad? (capacidad de generar beneficio en un periodo contable).

Aquí suele aparecer un error de interpretación muy típico:

Qué se suele pensar: “Si la empresa es rentable, no debería tener problemas de liquidez.”

Qué ocurre en realidad: una empresa puede ser rentable y, aun así, sufrir tensión de tesorería si el beneficio no se transforma en caja a tiempo.

 

Las causas más habituales de esta divergencia son:

📌 Ventas a crédito y cobros tardíos: el ingreso se registra contablemente cuando se vende, pero la caja llega después.

📌 Aumento del circulante: más ventas pueden implicar más saldo de clientes y más stock, absorbiendo efectivo.

📌 Inversiones o amortización de deuda: pueden consumir caja aunque no afecten del mismo modo al resultado del ejercicio.

En otras palabras: la rentabilidad se mide con criterios contables (devengo) y la liquidez se gestiona con criterios de tesorería (caja). Por eso, para minimizar el riesgo de liquidez, el foco no debe estar solo en “ser rentable”, sino en controlar flujos de caja, vencimientos y necesidades de financiación.

 

Tipos de riesgo de liquidez en la gestión empresarial

En la práctica financiera se suele hablar de dos grandes dimensiones del riesgo de liquidez. Diferenciarlas ayuda a diagnosticar correctamente el origen del problema y a aplicar medidas coherentes (no es lo mismo “no puedo financiarme” que “tengo activos, pero no puedo convertirlos en efectivo sin perder valor”).

 

Riesgo de financiación

Es el riesgo de que la empresa no pueda obtener fondos disponibles cuando los necesita (o solo pueda hacerlo en condiciones claramente peores), para cubrir obligaciones inmediatas.

Suele materializarse de varias formas:

📌 No renovación de pólizas o líneas de crédito en el momento de vencimiento.

📌 Reducción de límites de financiación (por ejemplo, descuento comercial, factoring o líneas de crédito a corto plazo)

📌 Encarecimiento del coste financiero por deterioro del perfil de riesgo o por condiciones de mercado.

📌 Dependencia de financiación a corto plazo para cubrir necesidades estructurales (desajuste entre la vida del activo y la del pasivo).

 

Situación: financiar stock o inversiones recurrentes con deuda a corto plazo.

Consecuencia: cualquier restricción bancaria genera tensión inmediata, incluso con ventas estables.

Recomendación: alinear plazos (financiación más estable para necesidades estructurales) y diversificar fuentes.

Señal típica para dirección financiera: la empresa “funciona”, pero vive en una cadena de renovaciones y pólizas; el riesgo no es el día a día, sino el evento de refinanciación.

 

Riesgo de mercado (o de realización de activos)

Es el riesgo de que la empresa no pueda convertir activos en efectivo con rapidez sin asumir una pérdida significativa de valor o sin enfrentarse a fricciones operativas.

Aquí el foco no está en conseguir financiación externa, sino en la liquidez de los activos y en su capacidad de transformarse en caja.

Ejemplos frecuentes en pymes:

📌 Existencias: para vender rápido, hay que aplicar descuentos o asumir deterioros.

📌 Clientes (cuentas a cobrar): se puede cobrar antes, pero con costes (factoring, descuentos por pronto pago) o riesgo de impago si se presiona la relación comercial.

📌 Activos no corrientes: vender maquinaria, vehículos o inmuebles suele ser lento y con descuentos si se hace con urgencia.

 

Error habitual: asumir que “tener activos” equivale a “tener liquidez”.

Enfoque correcto: valorar cuánto efectivo podría convertirse en un plazo concreto (por ejemplo, 7/30/60 días) y a qué coste (descuento, comisión, pérdida de valor).

Señal típica para responsables financieros: el balance muestra activos, pero la tesorería no responde cuando llegan los vencimientos; el problema es la convertibilidad y el tiempo.

 

Por qué el riesgo de liquidez es crítico para las pymes

En una pyme, la liquidez suele ser el “sistema circulatorio” de la operativa diaria. Cuando se produce una tensión de tesorería, el impacto es inmediato porque gran parte de los pagos son inelásticos (no se pueden retrasar sin coste) y porque el acceso a financiación alternativa suele ser más limitado que en empresas grandes.

 

Dependencia del corto plazo y menor acceso a financiación

Las pymes suelen operar con márgenes de seguridad menores: menos caja disponible, menos líneas aprobadas y mayor dependencia de instrumentos de corto plazo (pólizas, descuento, confirming, factoring). Eso convierte la liquidez en un riesgo sensible a:

📌 Cambios en condiciones bancarias (límite, precio, garantías).

📌 Concentración de clientes (si un cliente grande paga tarde, el efecto es desproporcionado).

📌 Estacionalidad (picos de compras/producción antes de facturar).

Desde el punto de vista de gestión, esto obliga a tratar la tesorería como un proceso continuo, no como una revisión puntual del saldo bancario.

 

Impacto inmediato en proveedores, nóminas e impuestos

El riesgo de liquidez no es solo “financiero”; se traduce en decisiones operativas que pueden deteriorar la empresa en cadena:

📌 Proveedores: retrasos → pérdida de condiciones (descuentos, plazos) → rupturas de suministro.

📌 Nóminas: tensión de caja → conflicto laboral y riesgo reputacional interno.

📌 Obligaciones fiscales y sociales: incumplimientos → recargos, intereses y potenciales medidas de apremio.

 

Pagos fraccionados o aplazamientos recurrentes → falta de holgura de caja → aumento del coste financiero y pérdida de flexibilidad.

Proveedores “fuera de plazo” de forma sistemática → financiación involuntaria del circulante → deterioro de relaciones y condiciones comerciales.

 

Problema habitual: crecer en ventas pero empeorar la liquidez

Este es uno de los escenarios más críticos porque suele sorprender: la empresa “va mejor” (vende más), pero la caja empeora. La explicación está en el capital circulante y en el principio del devengo contable.

Situación: aumentan las ventas a crédito (clientes) y/o se incrementa el stock para soportar el crecimiento.

Consecuencia: el efectivo queda “atrapado” en cuentas a cobrar y existencias, mientras los pagos (proveedores, nóminas, impuestos) siguen venciendo. El resultado puede ser un gap de tesorería aunque el margen sea correcto.

Recomendación: gestionar el crecimiento con control de circulante: plazos de cobro, rotación de inventario, negociación de pagos y previsión de tesorería.

Un punto clave para dirección financiera es entender que el crecimiento puede consumir caja. En términos de gestión, no basta con mirar ventas y margen: hay que vigilar cómo evolucionan clientes, existencias y proveedores, y cómo afectan al flujo de caja operativo.

 

Principales causas del riesgo de liquidez

En una empresa, el riesgo de liquidez casi nunca aparece por una sola causa. Lo habitual es una combinación de decisiones operativas, estructura financiera y falta de anticipación.

Identificar el origen es clave porque cada causa exige palancas distintas (gestión del circulante, financiación, política comercial o control de tesorería).

 

Desajuste entre cobros y pagos (gap de tesorería)

La causa más frecuente es el desfase temporal entre entradas y salidas de caja: los cobros se retrasan o se concentran en fechas posteriores, mientras los pagos se mantienen en un calendario rígido.

📌 Ejemplo típico: cobrar a 60 días y pagar a 30 días → la actividad genera ventas, pero crea un agujero de caja recurrente.

📌 Impacto real: aunque el margen sea positivo, el flujo de caja operativo puede ser insuficiente para cubrir vencimientos.

Error habitual: gestionar la liquidez mirando solo el saldo bancario “hoy”.

Enfoque correcto: analizar el calendario de vencimientos (cobros/pagos) y el gap esperado por semanas o meses.

Señal para responsables financieros: necesidad recurrente de “parches” (aplazar pagos, tirar de póliza, anticipar cobros) para llegar a fin de mes.

 

Exceso de inversión en existencias o clientes

En muchas pymes, el riesgo se dispara cuando el efectivo se inmoviliza en partidas del activo corriente, especialmente:

Clientes (cuentas a cobrar): ventas que aún no se han convertido en caja.

Existencias: inventario que consume efectivo y, si rota lento, aumenta el coste de almacenamiento y el riesgo de obsolescencia o deterioro.

Aquí es útil pensar en términos de capital circulante: cuanto más crecen clientes y existencias sin un ajuste equivalente en proveedores o caja, mayor presión de tesorería.

 

Indicador → Qué significa → Riesgo asociado

📌 DSO al alza (días de cobro) → se cobra más tarde → más caja atrapada en clientes.

📌 Rotación de inventario a la baja → stock más lento → más inversión inmovilizada.

📌 Aumento del circulante neto → mayor necesidad de financiación operativa → más riesgo de tensión.

 

Dependencia excesiva de financiación a corto plazo

Otra causa estructural es financiar necesidades recurrentes con instrumentos de corto plazo. Esto no es “malo” por definición, pero sí arriesgado cuando:

📌 La empresa depende de renovar continuamente pólizas/líneas para operar.

📌 Se usan líneas a corto para cubrir necesidades de naturaleza estable (por ejemplo, circulante estructural o inversiones repetitivas).

📌 El coste financiero sube o el banco recorta límites, y la empresa no tiene alternativas.

 

Situación: el negocio requiere una base permanente de financiación operativa.

Consecuencia: cualquier evento (subida de tipos, revisión de riesgos, caída puntual de ventas) puede generar un problema inmediato de liquidez.

Recomendación: revisar estructura de deuda, diversificar fuentes y alinear plazos con el uso de fondos.

 

Falta de previsión financiera

En pymes, incluso con buena rentabilidad y un circulante razonable, puede aparecer riesgo de liquidez por ausencia de planificación de tesorería. Esto ocurre cuando no se anticipan:

📌 Picos estacionales de compras/producción.

📌 Pagos fiscales relevantes (IVA, Sociedades, retenciones).

📌 Vencimientos de deuda o amortizaciones.

📌 Inversiones o gastos no recurrentes.

 

Qué se suele pensar: “Si vamos revisando el banco y la póliza, llegaremos.”

Qué ocurre en realidad: sin una previsión, la empresa reacciona tarde; la solución suele ser más cara (financiación urgente, descuentos agresivos por pronto pago, ventas de activos con pérdida).

Una buena gestión del riesgo de liquidez exige, como mínimo, una visión futura de flujos de caja en distintos horizontes (por ejemplo, 4–8 semanas para el corto plazo operativo y varios meses para planificación financiera).

 

Cómo medir el riesgo de liquidez

Medir el riesgo de liquidez requiere combinar tres enfoques: (1) ratios de balance, (2) dinámica del circulante (ciclo de caja) y (3) lectura de señales en estados financieros.

Un error común es quedarse solo con un ratio “bonito” en una fecha concreta: la liquidez es sensible al tiempo y a la calidad de los activos corrientes (no todo lo corriente es realizable en plazo).

 

Ratio de liquidez corriente (Current ratio)

Fórmula: Activo corriente / Pasivo corriente

Mide la capacidad teórica de cubrir obligaciones a corto plazo con activos a corto plazo. Es un indicador útil, pero debe interpretarse con cautela: un ratio alto puede esconder inventario lento u otros activos corrientes poco líquidos.

📌 Interpretación profesional: cuanto mayor, mayor “colchón” aparente.

📌 Riesgo oculto: si el activo corriente está concentrado en existencias o clientes con cobro incierto, la capacidad real de pago puede ser menor.

 

Prueba ácida o ratio de liquidez inmediata

Fórmula (habitual): (Activo corriente − Existencias) / Pasivo corriente

(en algunas empresas se ajusta además por otros activos corrientes de baja realización, según su naturaleza)

Excluye existencias por ser, en general, menos líquidas que caja, bancos o cuentas a cobrar. Aporta una visión más exigente de la liquidez.

📌 Interpretación profesional: estima la capacidad de pago sin depender de vender inventario.

📌 Punto crítico: las cuentas a cobrar deben ser de alta calidad (bajo riesgo de impago y cobro razonablemente predecible).

 

Fondo de maniobra

Fórmula: Activo corriente − Pasivo corriente

Es una medida en términos absolutos (en euros), no un ratio. Un fondo de maniobra positivo suele indicar margen para operar en el corto plazo; uno negativo puede ser normal en ciertos modelos (por ejemplo, cobro al contado y pago diferido), pero en pymes con ciclos de cobro largos o inventarios relevantes suele ser una señal de alerta si se combina con tensiones de tesorería.

Indicador → Qué significa → Riesgo asociado

📌 Fondo de maniobra positivo pero caja baja → liquidez “en papel” (clientes/stock) → riesgo si los activos no se convierten en efectivo a tiempo.

📌 Fondo de maniobra negativo con pagos rígidos → dependencia de financiación o proveedores → riesgo elevado ante cualquier shock.

 

Análisis del ciclo de caja

Los ratios de balance son estáticos; el ciclo de conversión de efectivo introduce la dimensión temporal. Explica cuántos días tarda el dinero invertido en la operativa (compras/producción) en volver a caja.

Concepto clave: Ciclo de caja (CCC) = Días de inventario (DIO) + Días de cobro (DSO) − Días de pago (DPO)

DIO (Days Inventory Outstanding): días promedio que el stock permanece antes de venderse.

DSO (Days Sales Outstanding): días promedio que se tarda en cobrar las ventas.

DPO (Days Payables Outstanding): días promedio en pagar a proveedores.

 

Lectura financiera:

📌 CCC alto → la empresa necesita financiar más tiempo su operación → mayor presión de tesorería y riesgo de liquidez.

📌 CCC bajo o negativo → la operativa se financia, parcial o totalmente, con proveedores o cobros rápidos (ojo: puede implicar dependencia de condiciones comerciales).

Error habitual: asumir que el riesgo de liquidez se resuelve “apretando” a proveedores o acelerando cobros sin analizar el impacto comercial.

Enfoque correcto: optimizar el CCC equilibrando política comercial, rotación de stock y negociación de pagos con una visión sostenible.

 

Señales de alerta en los estados financieros

Además de ratios y ciclo de caja, hay señales que suelen anticipar riesgo de liquidez cuando se observan en tendencias (no solo en una foto):

Indicador → Qué significa → Riesgo asociado

📌 Crecimiento de ventas con aumento desproporcionado de clientes → venta a crédito creciente / cobro más lento → caja atrapada, necesidad de financiación operativa.

📌 Subida de existencias sin mejora equivalente en ventas → rotación peor / sobrestock → inmovilización de efectivo y riesgo de deterioro.

📌 Aumento del endeudamiento a corto para sostener operativa → financiación “de supervivencia” del circulante → dependencia elevada y riesgo de refinanciación.

📌 Flujo de caja operativo débil o negativo de forma recurrente (si se analiza el estado de flujos) → la actividad no está generando caja suficiente → riesgo estructural.

 

Matiz importante: un buen diagnóstico exige combinar balance + resultados + (si está disponible) flujos de caja. En pymes, la información de tesorería y vencimientos suele ser más accionable que un ratio aislado.

 

Consecuencias de una mala gestión del riesgo de liquidez

Cuando el riesgo de liquidez se materializa, sus efectos suelen ser rápidos y acumulativos. El problema no es solo “pagar tarde”: es la pérdida de capacidad de decisión. La empresa pasa de planificar a reaccionar, y cada decisión defensiva suele tener un coste (financiero, operativo o reputacional).

 

Costes financieros crecientes

La primera consecuencia suele ser el aumento del coste de financiación, tanto por precio como por estructura:

📌 Financiación de urgencia (pólizas al límite, créditos puente) suele implicar peores condiciones.

📌 Costes por anticipar cobros (por ejemplo, descuentos por pronto pago, comisiones de factoring o confirming, etc.).

📌 Recargos e intereses por retrasos en obligaciones fiscales o sociales, cuando ocurren.

 

Problema: falta de previsión → se decide cuando el vencimiento ya está encima.

Consecuencia: la negociación se hace sin margen → el mercado “pone el precio”.

Solución: planificación de tesorería y gestión del circulante para negociar desde una posición de control.

 

Pérdida de credibilidad frente a proveedores y entidades financieras

La liquidez afecta directamente a la confianza, y la confianza condiciona el acceso a recursos.

📌 Proveedores: retrasos recurrentes suelen traducirse en peores condiciones (menos plazo, menos descuento, pago anticipado) o directamente limitación del suministro.

📌 Bancos y financiadores: el deterioro de la disciplina de pago puede aumentar la percepción de riesgo y provocar revisión de límites, solicitud de garantías adicionales o encarecimiento.

 

Indicador → Qué significa → Riesgo asociado

📌 Renegociaciones frecuentes de vencimientos → estrés de caja estructural → pérdida de poder de negociación.

📌 Dependencia de un único proveedor/financiador → vulnerabilidad alta → cualquier cambio de condiciones puede generar una crisis de liquidez.

 

Para un responsable financiero, el punto crítico es que estas consecuencias retroalimentan el riesgo: peores condiciones generan más presión de caja, lo que aumenta la probabilidad de nuevos retrasos.

 

Riesgo de insolvencia técnica y legal

Cuando la tensión de tesorería se prolonga, puede derivar en situaciones que ya no son solo “operativas”, sino de solvencia.

📌 Insolvencia por falta de liquidez (insolvencia actual): incapacidad de atender pagos exigibles en plazo.

📌 Deterioro del patrimonio neto: en casos donde además hay pérdidas recurrentes o deterioros, la solvencia contable puede verse comprometida.

Matiz importante: la liquidez es, a menudo, el detonante visible de crisis que pueden acabar en insolvencia. En muchas empresas, el problema no se detecta tarde porque falten datos contables, sino porque no se conecta contabilidad con vencimientos reales y flujos de caja futuros.

 

Situación: tensiones recurrentes + financiación a corto al límite + circulante creciendo.

Consecuencia: cualquier desviación (impago, caída de ventas, aumento de costes) puede desencadenar un incumplimiento generalizado.

Recomendación: actuar antes de entrar en modo “emergencia”: plan de tesorería, medidas sobre circulante y revisión de estructura financiera.

 

Cómo reducir el riesgo de liquidez en la práctica

Reducir el riesgo de liquidez no consiste en “tener más caja” sin más, sino en gestionar tres palancas: anticipación (previsión), circulante (cobros, stock y pagos) y financiación (estructura y acceso). El objetivo es que la empresa pueda cumplir sus compromisos sin depender de decisiones urgentes.

 

Mejorar la previsión de tesorería

La previsión es la medida con mejor relación impacto/esfuerzo, porque convierte un riesgo “sorpresa” en un riesgo gestionable.

🧭 Construir un calendario de cobros y pagos por vencimiento, no por fecha de factura (distingue previsión real de contabilidad).

🗓️ Trabajar por horizontes: corto plazo operativo (semanas) y medio plazo (meses) para anticipar picos (IVA, pagas extra, amortizaciones).

🔎 Escenarios: base, conservador y estrés (por ejemplo, retrasos de cobro + caída puntual de ventas) para medir sensibilidad.

 

Error habitual: hacer previsión “lineal” (asumir que todo se cobra en fecha).

Enfoque correcto: incorporar incertidumbre (probabilidad de retraso por cliente, estacionalidad, concentración).

 

Optimizar plazos de cobro y pago

El riesgo de liquidez suele nacer del timing. Mejorarlo exige medidas equilibradas: acelerar cobros sin romper ventas, y negociar pagos sin deteriorar suministro.

💳 Política de crédito por cliente: límites, condiciones y revisión periódica (más importante que “vender más” a cualquier precio).

📑 Gestión activa de cobros: seguimiento antes del vencimiento, recordatorios, confirmación de recepción de factura y resolución rápida de incidencias.

🤝 Negociación con proveedores: alinear vencimientos con el ciclo de cobro real y evitar concentraciones de pagos en fechas críticas.

🧾 Descuentos por pronto pago (si se usan): tratarlos como coste financiero y compararlos con alternativas (financiación bancaria, factoring).

 

Problema frecuente: cobros a 60–90 días con pagos a 30.

Medida: revisar condiciones comerciales, segmentar clientes y negociar pagos para reducir el gap (sin trasladar tensión a la cadena de suministro).

 

Controlar el crecimiento del circulante

Muchas tensiones de liquidez aparecen cuando el negocio crece y aumenta la inversión en clientes y existencias. Aquí el foco es convertir el crecimiento en caja, no solo en ventas.

📦 Inventario: mejorar rotación, definir stocks mínimos/máximos y reducir referencias de baja salida (el stock inmoviliza efectivo).

🧮 Clientes: vigilar el DSO y la concentración; un cliente grande que paga tarde multiplica el riesgo.

🧱 Proveedores: evitar financiarse “forzando” retrasos; puede ser pan para hoy y hambre para mañana (condiciones peores y pérdida de prioridad).

 

Situación: suben ventas y también suben clientes + stock.

Consecuencia: aumenta la necesidad de financiación operativa (más caja atrapada).

Recomendación: objetivos de rotación y cobro vinculados al crecimiento (crecer “con control de circulante”).

 

Diversificar fuentes de financiación y alinear plazos

Cuando hay necesidades recurrentes de liquidez, la solución no debería depender de una única herramienta o entidad. Además, es clave alinear la vida del activo con la vida de la financiación.

🏦 Evitar dependencia excesiva de una sola línea (póliza/confirming): reduce el riesgo de “evento de renovación”.

🧩 Separar necesidades: corto plazo para picos puntuales; financiación más estable para necesidades estructurales de circulante o inversiones recurrentes.

📉 Definir límites internos: nivel máximo de uso de líneas y “colchón mínimo” de liquidez disponible para operar.

 

Qué se suele pensar: “Mientras el banco renueve, estamos cubiertos.”

Qué ocurre en realidad: la renovación puede fallar o encarecerse justo cuando más se necesita; por eso la gestión debe anticiparlo.

 

El papel de la digitalización en el control del riesgo de liquidez

La gestión del riesgo de liquidez exige trabajar con información actualizada, trazable y orientada a vencimientos. En muchas pymes, el riesgo no viene de “no tener datos”, sino de tenerlos dispersos (bancos, ERP, Excel) y llegar tarde a conclusiones que deberían anticiparse.

 

Visión en tiempo real de la tesorería y las obligaciones futuras

Para controlar liquidez, lo crítico es pasar de una “foto” (saldo hoy) a una visión dinámica:

🔄 Saldos y movimientos bancarios actualizados para detectar desviaciones antes de que se conviertan en un impago.

🧠 Previsión de flujos de caja con enfoque de escenarios, porque el riesgo real aparece cuando los cobros no entran en la fecha prevista o los pagos se concentran.

Error habitual: “Si el banco cuadra y hay saldo, estamos bien.”

Enfoque correcto: gestionar por calendario de vencimientos y por escenarios, no por saldo puntual.

 

Integración entre banca, contabilidad y previsiones

Una fuente común de riesgo de liquidez es la desconexión entre lo bancario y lo contable: movimientos que tardan en registrarse, conciliaciones pendientes y decisiones basadas en datos incompletos.

Digitalizar bien esta capa aporta control en tres niveles:

🧾 Conciliación y control: comparar movimientos bancarios con registros contables reduce errores y acelera el cierre operativo.

📥 Automatización de captura: descargar movimientos y extractos de forma automática reduce tareas manuales y minimiza omisiones.

📊 Reporting y KPIs: consolidar indicadores de tesorería facilita detectar tendencias (por ejemplo, aumento sostenido del gap de caja o del uso de financiación).

 

Cómo una herramienta especializada ayuda a anticipar tensiones de liquidez

Una herramienta orientada a tesorería suele ser especialmente útil cuando:

🧩 Se necesita unificar información de bancos y sistemas internos para tener una lectura consistente del flujo de caja.

🚨 Se quiere pasar de reaccionar a anticipar (alertas, control de vencimientos, escenarios).

🗂️ Se requiere trazabilidad documental (por ejemplo, justificantes vinculados a movimientos), útil para auditoría interna y control operativo.

 

Cómo GS Gestión ayuda a las pymes a controlar su riesgo de liquidez

GS Gestión es una plataforma orientada a la gestión de tesorería para equipos financieros, con foco en automatización, control y análisis.

🏦 Conexión bancaria y descarga automática de extractos y movimientos, con acceso seguro y actualizado.

🤖 Conciliación automática comparando movimientos bancarios con registros contables, para ganar fiabilidad y reducir carga manual.

📈 Presupuesto de tesorería con escenarios (presupuesto “vivo” y comparativa con movimientos reales), útil para anticipar tensiones de liquidez antes de que impacten en pagos.

📚 Gestión documental vinculada a extractos, facilitando acceso a justificantes y orden documental.

🧭 Analytics / KPIs con cuadros de mando e informes para tomar decisiones basadas en datos financieros consolidados.

🧩 Integración con otros entornos (por ejemplo, integración nativa con Microsoft Business Central, y opción de integración vía API indicada en su página).

 

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